29 de octubre de 2012

Reflexiones desde la Tumba: Únete al Imperio (II)

Únete al Imperio: Cómo George Lucas nos la metió doblada (Segunda Parte)

Sí, estoy forrado. ¿Te mola?. A mi, más...
     Segundo round. George Lucas, padre de la saga galáctica más famosa de la historia (con permiso de Star Trek), es un señor que tiene 68 años y mide 1.67m. Si alguien cree que no impresiona tanto, deberíais ver su cuenta bancaria, que me imagino que es como leer en binario, un uno y detrás un montón de ceros. 
     Si en la primera parte echaba un ojo a los aspectos cinematográficos y argumentales de las dos trilogías, ahora repasaré las incoherencias y curiosidades de la ambientación e historia de la saga de Star Wars. Venga, saetas de reloj marcha atrás y nos remontamos a la primera trilogía (Episodios IV, V y VI)....

    La Galaxia (esa que es muy, muy lejana) vive bajo el yugo del dominio férreo del Imperio y sus icónicos Storm Troopers liderados por un malísimo Emperador Palpatine y su cruel mano derecha Lord Darth Vader. Pero en contraposición al tirano, una Alianza Rebelde se alza para romper las cadenas del imperialismo galáctico y recuperar los valores de la Antigua República, esa edad dorada que Lucas a través de un anciano Ben Kenobi nos muestra como una era más noble. Parece claro. Más que claro, cristalino. El fundamento de Lucas es evidente: Imperio, lo peor de lo peor. República, piruletilandia con extra de azúcar.
      Pero ese fundamento, al ser revisitado por George Lucas en la segunda trilogía (Episodios I, II y III), empieza a chirriar por todas partes. La República que nos muestra el Rey Midas jolibudiense de las sagas galácticas no es el país de las gominolas y el buen rollito que intenta vendernos. ¿Alguien recuerda el fundamento argumental del Episodio I? 

Me han salido las tetas hace 10 minutos,
pero ya gobierno un planeta entero...
     La Federación de Comercio (un organismo interplanetario que actúa al margen del Senado de la República) decide bloquear Naboo. ¿Por qué? Porque le sale de la entrepierna. Y la solución de la República es mandar a dos avezados Jedis para negociar con las partes, eso sí, advirtiendo de que las negociaciones serán cortas. Y vaya si lo son. Qui Gon Jin y su aprendiz Obi Wan Kenobi tardan 3,2,1 en sacar a relucir los sables de luz y montar un espectáculo circense con los droideka. Y sí, la culpa es de la Federación de Comercio, que tramaba un plan maligno. Pero los Jedis se meten de cabeza y con su actuación facilitan la invasión de Naboo, y mientras, el Senado ya se tomará su tiempo, se lo pensará y verá lo que hace en un ejemplo de lentitud adminstrativa digna de las peores Repúblicas bananeras. Mientras, en Naboo, el gobierno encabezado por una niña meona de quince años es el que toma decisiones sobre el destino de sus habitantes. Y yo que pensaba que Rajoy era un incapaz.... Pero ojo, que toma decisiones sobre la población humana. Pero esos no son los únicos habitantes de Naboo. Los autóctonos son los Gungan, una especie de sapos víctimas del exceso de esteroides afectos de dislexia que viven hacinados en la profundidad de un pantano de mierda y que no tienen ni voz ni voto en las cuestiones de gobierno de su planeta. Como mola la República, que permite que uno de sus planetas asociados pisotee a una de las razas que lo habitan. Eso sí, cuando Naboo se convierte en un campo de batalla en la que un ejército de droides de la Federación de Comercio va a darle pa'l pelo al ejército de Amidala, los Gungans sí resultan ser valiosos aliados para que sean exterminados en el combate.

Tatooine, ciudad de vacaciones
     ¿Y Tatooine? En los Episodios IV, V y VI, con el Imperio en auge, el planeta parece una Torre de Babel multiracial en la que razas dispares parecen convivir en relativa calma. Pero durante la época de la República (los primeros Episodios) Tatooine es un planeta en el que se permite el esclavismo y el comercio de personas. ¿O alguien ha olvidado que Anakin y su madre son esclavos? Eh, y la República lo considera bien visto. Hasta los Jedis lo aceptan y el mismo Qui Gon Jin se las ingenia para liberar a Anakin, pero separándole de su madre y dejando a ésta abandonada a su suerte como esclava. Lo mejor que le puedes hacer a un niño 6 años.
     ¿Y Jabba The Hutt? En la gloriosa República, esa babosa y su prole presiden las carreras de vainas con el beneplácito de una población embrutecida que no se plantea cómo puede practicar esa peligrosa y mortal actividad un niño de 6 años. Genial. Un mafioso traficante corta el bacalao en una de las principales ciudades del planeta, se permite el esclavismo y se mira hacia otro lado si los niños de convierten en puré de garbanzos estrellándose con una vaina.
     Por lo menos, con el Imperio, Jabba ha pasado a ser un mafiosillo escondido en un agujero. Igual a los Strom Troopers que se pasean por Mos Eisley no les mola que un terrateniente mafioso campe a sus anchas.

Como les estalle la burbuja inmobiliaria, lo van a flipar...
     Por último, vamos de paseo por Coruscant. El planeta-megalopolis capital administrativa de la Repúlica, sede del Senado y el Consejo Jedi. ¿Cuánta pasta se han dejado en construir esos mastodontes arquitectónicos? Porque la sede del Consejo Jedi no ha costado un par de cientos de dactarios de la República. ¿Eso cómo se financia? Ah, sí, explotando niños esclavos en Tatooine....
     El Coruscant de los primeros episodios (sobretodo II y III) nos muestra un planeta con muchos contrastes. Delincuencia, asesinos a sueldo, barrios poco recomendables, inmigración a mansalva (recordad los espaciopuertos) y normas de tráfico ausentes (esa persecución de Obi Wan y Anakin del Episodio III). Pues que bien. República de planetas oé, oé, oé....y la propia capital parece Dodge City en la época de Wyatt Earp. ¿Y qué hacen los Jedis? Pues lo justo. Reunirse en el pedazo de salón con vistas de su palacio y discutir sobre el sexo de los midiclorianos. 
     Y el Senado, el organismo representativo de la República y del gobierno, no deja de ser el ejemplo evidente de lentitud administrativa, de incapacidad para la toma de decisiones y, en general, de incompetencia e inoperancia. Su relación con los Jedis, el único cuerpo destinado al control y a dispensar justicia, es, cuando menos, extraña. Senado y Consejo son independientes y cada uno hace un poco lo que se sale de ahí. Y es que a pesar del ideario de paz y justicia de los Jedis, lo que Lucas nos muestra es a un montón de señores de gatillo fácil (para el caso, de sable de luz fácil) que acostumbran a dirimir diferencias a espadazo limpio. Y luego les preocupa que el Lado Oscuro les pueda atraer... manda narices.... Lo dicen los Jedis que exterminaron (textualmente, lo dice Yoda) a los Siths. No les vencieron, encarcelaron o desterraron allá donde los midiclorianos perdieron el gorro, no... los exterminaron tal y como hace cualquier civilación avanzada y pacífica. Sí señor. Con un par. Y luego la albóndiga verde viene con discursitos moralistas.

Para lo que hacéis, mejor mando yo...
     El Senado, con toda la trama política que Lucas muestra en los primeros episodios de la saga, queda bastante mal parado. Todo se basa en influencias, amiguismos, representantes corruptos, lentitud administrativa, palos en las ruedas de la toma de decisiones, etc. ¿Alguien se acuerda de que antes del ascenso de Palpatine habia otro Canciller Supremo? Tarsus Valorum. ¿Os suena? Pues ese fue uno de los que metió la pata hasta el fondo. ¿Dónde está la época noble y feliz de la República?
    En teoría, el Senado Galáctico era el lugar en el que los senadores, representantes electos y designados de toda la República Galáctica, discutían problemas importantes y tomaban decisiones. La Constitución Galáctica investía al Senado con el poder para regular el comercio, mantener mapas de las rutas hiperespaciales de la Galaxia y controlar las fuerzas armadas de la República (sí, los jedis, y después el ejército clon). Después de la Reforma de Ruusan una gran cantidad de poder se le quitó al Canciller Supremo para otorgarlo al Senado, que aunque resultó en un mayor compromiso regional en las políticas galácticas, también incrementó la corrupción. Antes del comienzo de las Guerras Clónicas el Senado era controlado por las corporaciones. La mayoría de los senadores en la época de la Invasión de Naboo eran corruptos, cambiando de afiliación según sus propios intereses. Finalmente, a través de una serie de reformas que respondían a la amenaza Separatista, Palpatine pasó a controlar al Senado como un titiritero. En el tiempo del Imperio, el Senado Galáctico era conocido como el Senado Imperial. Sin embargo, este Senado casi no tenía poder, y a sus miembros se les desalentaba a no estar de acuerdo con los deseos del Emperador. Inmediatamente antes de la Batalla de Yavin, Palpatine oficialmente disolvió el Senado Imperial. 
     Así pues, ese sistema utópico que nos vendía Lucas con la República, no dejaba de ser un avispero, un nido de víboras en el que la corrupción estaba a la orden del día y eran las corporaciones (un ejemplo es la Federación de Comercio) las que lo hacían bailar al son de su música. Por lo menos, el malvado Emperador, acabó con una lacra administrativa que no era representativa de los pueblos, sino de los intereses de unos pocos.
     Y es que un Senado que depende de unos monjes con sables de luz que fundamentan su código de conducta en escoger a sus miembros según la pureza de su sangre (concentración de midiclorianos) y en aplastar cualquier intento de sedición por la fuerza no puede funcionar. ¿Quieres separarte de la República? Pues te reviento. Pero lo peor es que ni siquiera se dan cuenta de que el problema lo tienen dentro; con un Jedi que a la chita callando encarga un ejército clon que vale una fortuna, y sin que nadie lo supiera (ejército clon que, por cierto, cuenta entre sus efectivos con tropas que no aciertan con un disparo ni a un elefante en un pasillo de dos metros de ancho); o con un Jedi oscuro a medio metro que se dedica a conspirar para tomar el poder e instaurar un gobierno totalitario sin que nadie sea capaz de detectarle, ni siquiera el todopoderoso Yoda.

Conclusión: Lucas nos vende la moto, el perrito piloto y el duro sevillano y se queda tan ancho. Donde dijo blanco, es más bien gris.Y donde dijo negro, dejémoslo en marrón. El Universo de George Lucas hace aguas por doquier; las películas, alma mater de toda la saga, tienen tantas incoherencias que se hace difícil justificar su valor como muestra del buenhacer cinematográfico. Y lo mejor de lo mejor es que tras hacer las versiones digitales para reforrarse aun más, George Lucas anuncia ahora que va a hacer otra visita a la hexalogía para recauchutarla al 3D y reestrenarlas en ese forato. Yupi. O no. Y es que Star Wars es sinónimo de dólar. Y en ganar pasta, Lucas es un verdadero artista. Cine, lo que es cine, poco. Y como escritor, es un mediocre de la ostia; pero mira, tiene una flor tatuada en el culo y ha aprovechado el tirón.
      A modo de detalle, Lucas solamente ha dirigido 6 películas en su vida: THX-1138 (un proyecto más experimental que otra cosa), American Graffiti y los Episodios I, II, III y IV de Star Wars. En todo lo demás (Indiana Jones, por ejemplo), se ha dedicado a producir y a colaborar con el guión. Steven Spielberg, por contra y como ejemplo de director famoso, ha dirigido 31 películas. 

Sobre Star Wars como juego de Rol: Supongo que ya sabéis que FFG se ha hecho con los derechos de la franquicia de George Lucas para desarrollar una línea de juegos de cartas coleccionables (LCG), juegos de figuritas de combates espaciales con naves (también en plan coleccionable) y una nueva versión del juego de Rol. Estos de FFG son los mismo que han convertido Warhammer Fantasy en ese inacabable sacacuartos por entregas. ¿Alguien adivina que van a hacer con Star Wars? Pues sí. El modelo de "te lo vendo por entregas" y así te gastas el triple se pone de moda. George Lucas debe sentirse orgulloso al ver como su conducta mercantil y abusiva gana adeptos en todo aquello que huele a Star Wars.
     Si estáis intersados en saber por dónde os van a desangrar, echad una ojeada a esta entrada del blog El Círculo de Zerom, que lo expone todo clarito, clarito...

Enséñame la pastaaa....

29 de septiembre de 2012

Reflexiones desde la Tumba: Lorca, la Marca del Este

Lorca, la Marca del Este: En el Ojo de Poseidón

Éste es el título con el que el Blog de la Marca del Este abría ayer su post
   
     Esta entrada de La Torre de Ámbar no debería estar aquí. No debería haber existido. En su lugar debería haber la segunda parte de una reflexión trivial sobre el universo de Star Wars, otro ejercicio insignificante sobre el Rol y la ambientación sci-fi de George Lucas. Pero por desgracia, como otros Blogs de temática similar, me veo en la obligación moral de lamentar lo que ha ocurrido en Lorca (Murcia) a raíz de las recientes inundaciones sufridas.
     Muchos sabréis ya a estas alturas que Aventuras en la Marca de Este es un juego creado por aficionados de Lorca que ha gozado de una sorprendente pero merecida atención por parte de la afición a los juegos de Rol. Sin duda también debe permanecer en vuestra retina la catástrofe que sufrió esa población la tarde del 11 de mayo de 2011 al ser sacudida por un terremoto
     Pues bien, ahora, esa misma Lorca que es el hogar de las personas creadoras del juego y el laborioso proyecto que es Aventuras en la Marca del Este, ha sufrido un nuevo revés; una de esas desgracias que la implacable naturaleza te manda y contra la que poco puede uno hacer. Las inundaciones que han azotado Murcia, y concretamente Lorca, han afectado directamente la cuna de la Marca del Este. Steinkel, desde su blog, ofrece una impactante explicación mostrando todo el daño sufrido y las consecuencias que ha tenido lo acontecido a nivel personal.
      ¿Qué decir? Las palabras probablemente en este momento suenen mas vacías que nunca. En mi tierra, un 25 de septiembre de hace 50 años, conocimos lo que significa ver poblaciones arrasadas por el agua. Más de mil víctimas, casas, comercios, fábricas,... todo barrido en un instante por el agua. Mis padres y mis abuelos pertenecen a la generación que vivió esa catástrofe. Y lo que sé es que aun ante esa adversidad, salieron adelante. No fue fácil, pero continuaron con sus vidas mirando hacia el futuro. Porque esa era la única opción que tenían. Y ahora, para todos aquellos que han sufrido y están sufriendo de forma parecida el daño causado por las inundaciones, el mensaje siempre debe ser el del espíritu de superación, levantarnos cuando caemos, volver el rostro y mirar adelante, pensar en el futuro que vendrá dejando atrás el pasado inmutable.
     Teniendo en cuenta que Lorca ha sufrido en poco más de un año un terremoto y una inundación parece que su destino esté ligado a la ira de Poseidón, Dios del Mar, de las Tormentas y Agitador de la Tierra. Menuda ironía que Lorca, cuya toponimia es "Ciudad del Sol", sea castigada por las lluvias.
     Desde La Torre de Ámbar no puedo más que sumarme a las sentidas muestras de apoyo que desde la rolosfera se hacen eco de lo ocurrido a las familias de la Lorca de la Marca del Este.  Hoy, los verdaderos héroes no están en Robleda. Los verdaderos héroes están en Lorca.

PS: Los primeros movimientos solidarios han empezado a dar sus pasos.
Ludotecnia y Holocubierta (con el apoyo de Nosolorol), Outcasted Project, La Puerta de Ishtar y demonio Sonriente  plantearon iniciativas muy loables que tras consensuar con las gentes de la Marca se resumen en lo que se aclara aquí.
     


23 de septiembre de 2012

Reflexiones desde la Tumba: Únete al Imperio (I)

Únete al Imperio: Cómo George Lucas nos la metió doblada (Primera Parte)


     En una Galaxia muy lejana de cuyo nombre no quiero acordarme.... Hubo un señor que creó una de las sagas cinematográficas más populares, veneradas y rentables de toda la historia. Dicen los entendidos que las películas, en sí  mismas, quedan lejos de ser obras maestras del celuloide; pero es innegable que su impacto cultural a lo largo de generaciones las han colocado como icono indiscutible del frikismo. La criatura de George Lucas trascendió las pantallas de cine, generó un merchandising inagotable, exposiciones, conciertos musicales, libros que han tratado los distintos periodos de ese universo, series televisivas, cómics y, como no, Juegos de Rol.
     Excepcionalmente, a pesar de ser La Torre de Ámbar un blog dedicado al Rol, esta variante va a quedar a un lado un ratito para el caso. Sí, es cierto, Star Wars fue un producto de West End Games motorizado por el ahora reverenciado y rejuvenecido D6 System. Luego la franquicia cayó en las zarpas de Wizards y lo convirtieron en un esperpento del coleccionable D20 System. Y ahora la gallina de los sables luz de oro está bajo el yugo de FFG y prometen juego de cartas, juego de naves y juego de rol (por entregas, claro, que así se gana más dinerito). Qué la Fuerza nos acompañe...

     A lo que vamos. Como icono de la ciencia ficción, emblema del frikismo y fuente de inspiración inagotable, Star Wars merece una atención especial. 
     Así que vamos a desmontar Star Wars. Porque en sus entrañas se oculta un ejemplo de argumento roleril de lo más casposo; y como no podía ser de otro modo, está repleto de incoherencias y constituye una evidente manipulación de lo que bondad y maldad pueden significar. Porque George Lucas nos vende al Emperador Palpatine y a Lord Darth Vader como iconos del mal personificado; y a los nobles Jedis y a la Rebelión como el epítome de la libertad, la bondad y la justicia. Pues sabed, oh pobres frikis barbudos y gafapastas que no, que Lucas nos la endosó, que toda su historieta tiene más incoherencias y menos credibilidad que un discurso de Rajoy; y que Star Wars se ha construido sobre una cortina de humo y mentiras.
     Echémosle leña a la caldera: Cuando uno analiza de forma global la Saga de Star Wars no resulta difícil definir el leitmotiv de la misma. La eterna lucha entre el Bien y el Mal. Punto. No busquéis más, que no lo hay. Lucas fundamenta ese enfrentamiento entre el malvado Imperio Galáctico y la valerosa Alianza Rebelde. A los primeros los dota de estructura jerárquica ¿totalitaria? (es un ejército, ¿no?; hay rangos y un sistema piramidal de poder.... como en todos los ejércitos, y un mando único que da las órdenes), les endosa un estilismo que rememora las tropas alemanas de la II Guerra Mundial y lo acaba centrando todo en un líder carismático que ha ascendido al poder del Senado para reconvertirlo en una monarquía estelar totalitaria llamada Imperio Galáctico. Y como segundo de a bordo, Darth Vader, un Jedi corrompido por el Lado Oscuro que acaba convertido en verdadero protagonista de todo este meollo.
     A los segundos, a los nenes pijos con delirios utópicos, los plantea como a los rebeldes que se niegan a obedecer el orden establecido y se alzan contra el totalitarismo y la rigidez del Imperio, tratando de devolver a la Galaxia su denostado sistema político de República y Senado. Y junto a los rebeldes, la noble y admirada figura de los Jedis como estandarte de ese sistema ideal. Para ello, Lucas recurre a un refrito del código samurai y las tradiciones de las Órdenes militares medievales que aplica con descaro a los Jedis; añade multitud de planetas y razas tan dispares como extrañas para darle colorido a su enorme universo, y lo adereza con un sistema político que carece de autoridad militar (un poco en plan hippy, rollo progre y libertario). Los defensores de la paz y el orden son los Jedis, y éstos van por libre, siguiendo los preceptos de su propia Orden y de los dirigentes que forman el Consejo Jedi; y en ningún caso constituyen un ejército formal ni una vertiente política que esté al servicio del Senado. Parece que van juntos, pero no de la mano.
     En conjunto, la Saga y el universo Star Wars, se pueden abordar desde distintos puntos. Y conste que la información y los errores de las películas van por un lado, y la riqueza y aspectos complementarios que aporta el Juego de Rol de Star Wars van más allá, detallando, ampliando y otorgando luz donde Lucas dejó sombras. Así que, vayamos por partes:

Sobre las películas: La Saga Galáctica más venerada tiene numerosos claroscuros.

-Como ejemplo de Sci-Fi: Star Wars quedaría enmarcada, sin duda, en el género de la ciencia-ficción. Algunos puristas dirían que space opera también le pega. Pero si algún reproche puede tener esta franquicia es que ficción, mucha; pero ciencia, poca. Y es que Lucas, bien por ignorancia, bien por falta de recursos, bien porque no quería reflejar cuestiones científicas en su magna obra; se limpió el trasero con todos los fundamentos de la Teoría de la Gravedad de Newton, la Teoría de la Relatividad General y Especial de Einstein, la Mecánica Cuántica y los principios básicos de la Teoría de la evolución de Darwin. Seleccionando algunos de esos aspectos, vemos como Lucas construye una galaxia de tramoyista, de decorado de cartón piedra, en la que todo es muy extrañamente terrícola.


     -La Gravedad: Sí, esa distorsión del espacio-tiempo (según Einstein) que genera atracción entre objetos (tal como demostró Newton). En Star Wars el fenómeno de la gravedad cero en el espacio es inexistente; y las variaciones de gravedad entre los distintos planetas (o asteroides, no hay más que recordar como Han Solo & Company se paseaban por las tripas de un bicharraco enorme guarecido en un asteroide) también brillan por su ausencia. Para Lucas, su Galaxia y el espacio poseen una gravedad constante de 9.8 m/s2 , la mismita que en la Tierra.
     -Los Planetas: La Galaxia lejana de Star Wars es, sin duda, como un vagón de metro en hora punta. La cantidad de planetas habitados, las distintas razas y su interacción son de lo más espectacular. Y además, sin problemas para pisar uno u otro planeta. No hay problemas de gravedad, la atmósfera es respirable, la temperatura adecuada y las razas son inteligentes (hasta los Ewoks o los Gungans podrían considerarse inteligentes para el caso.... Bueno, no. Ahí me he pasado). En los últimos 4500 millones de años (que es la edad de la Tierra) no hemos tenido constancia real y confirmanda de otras razas inteligentes en nuestra galaxia. Y la Tierra está en el Sistema Solar, y éste en el Brazo de Orión de la Galaxia a la que llamamos Vía Láctea.  Todo, en conjunto, un lugar bastante solitario. Sin embargo, Lucas te planta docenas y docenas de razas pintorescas y, en muchos casos cómicas; algunos parecidos a elefantitos azules, a cerditos humanoides o a moscardones parlantes de 80 kilos. Y se queda tan pancho. Poco serio, ¿no?.
    -La Atmósfera: Los humanos (como Luke Skylwalker) necesitan una atmósfera concreta para subsistir.  La terrícola: Un 78% de Nitrógeno, un 21% de Oxígeno, un 0.1% de Argón y luego unas minúsculas partes de otros elementos como el Dióxido de Carbono, Hidrógeno, el Neón, el Helio, el Ozono, el Monóxido de Carbono, etc. Pues bien, esa atmósfera no se repite en ningún otro planeta de nuestro Sistema Solar. Sin embargo, en la Galaxia de George Lucas todo es maravilloso, respirable y la descompresión que causa el vacío, un capítulo olvidado. Pero lo mejor es que las incontables razas alienígenas también respiran el mismo aire sin que existan diferencias de un planeta a otro.
   
¿Dumbo? ¿Y el espantajo de atrás? ¿Por dónde dices que respiran?
     -Las Razas de la Galaxia: Venga, va... Menudo cachondeo tuvieron que tener Lucas y los suyos al crear las razas alienígenas de Star Wars. Pseudoelefantes pianistas,  pseudocerditos, insectoides,  pseudopescados, demonios, pseudobabosas, pseudocaracoles, pseudopeluches, pseudobatracios, pseudopulpos.... En serio, ¿no se podría haber sido un poco más cuidadoso o más digno?
     Las criatura pluriceculares más complejas que han dominado la Tierra han sido los dinosaurios. 125 millones de años pisando fuerte. Y no, no construyeron naves ni tocaban el violín. Pero Lucas se saca de la manga razas inverosímiles pero con una biología similar a la humana, acribillando y carbonizando cualquier fundamento evolutivo de la biología bajo la batuta del simpático bicho raro. Ah, y de los idiomas, ya no te digo. O todos hablan lo mismo, o emiten sonidos inetstinales o guturales incomprensibles para el oído humano. Y aun así, Han Solo hace como que entiende los gruñidos Chewbacca.... ¿Pero no dice Lucas a través de C3PO que, por lo menos, existen más de un millón de formas de comunicación? ¿Pues entonces por qué casi todo el mundo habla lo mismo?.


     -La Velocidad de la Luz: El Hiperespacio y los famosos saltos del Halcón Milenario constituyen el modo con el que Lucas se pasa por el forro el principio de relatividad de Einstein que afirma que ningún objeto o partícula puede viajar más rápido que la luz. Por lo menos, en éste aspecto, Lucas ofrece una opción pausible, pues el Hiperespacio (un espacio con más de 3 dimensiones) se ha postulado como método de desplazamiento superlumínico y forma parte de las hipótesis alrededor de los agujeros de gusano.
     El patinazo, no obstante, lo comete cuando Han Solo afirma respecto al Halcón Milenario que es una nave capaz de superar en cinco puntos la velocidad de la luz. Pues cagada. No se puede. Y además, según la relatividad de Einstein, cualquiera que viajase a la velocidad de la luz o cercana a ella, sufriría el efecto de una alteración del espacio-tiempo por lo que para ese viajero estelar el tiempo transcurriría más lentamente que para cualquier observador inmóvil. Así, si Han Solo y la bola de pelo que le acompaña partieran de Tatooine y se dedicaran a viajar cerca de la velocidad luz por el universo, cuando regresaran a Tatooine allí habría transcurrido mucho más tiempo. La gente del planeta habría envejecido más que ellos.
     Con lo grande que es esa Galaxia; sales un momento a por tabaco a dos sistemas solares de distancia, y al volver, tu hijo tiene la edad de tu abuelo. Menuda putada, ¿eh?

No es la versión discotequera de la bandera de los rebeldes americanos...

     -Armas Láser: Desde la pistola de Han Solo, pasando por los fusiles de asalto de los Storm Troopers, hasta el famoso Sable de Luz de los Jedis.  Ah, el láser.... un haz de luz coherente generado gracias a los preceptos de la mecánica cuántica... y que Lucas se pasa por el forro de la entrepierna. El láser no es un proyectil, ni tampoco un haz autolimitado a la longitud del filo de una espada. El láser es un rayo de luz de alta intensidad sin cortes, no siempre visible, y en algunos casos con capacidad para dañar estructuras. Vale, pero de ahí a convertirlo en  la panacea del armamento hay un trecho.
     Imagino que en la década de los 70 (El Episodio IV se estrenó en 1977) era toda una revolución, y el láser se consideraba un emblema de ciencia ficción al que además se le podía añadir ser más dañino que cualquier arma de proyectiles convencional. Pero un láser con capacidad para dañar estructuras (y no el típico puntero para señalar) requiere de una fuente de energía de tamaño armatoste; y está complicado que con unas pilas, tu pistolita láser vaya a disparar mucho rato. Y además el haz de luz sería continuo, y no esa especie de proyectil trazador que sale en las películas.

Conclusión: Star Wars es uno de los ejemplos más mediocres de ciencia-ficción. Fantasía, mucha. Pero pocos atisbos de la más mínima lógica científica que rige el universo.

El único que no llevaba máscara y merecía el gasto de la bala
-Sobre los personajes: Bueno, es público y notorio que Lucas optó por buscar actores a los que no conocía ni el tato para su proyecto galáctico. El más famoso en aquella época era Sir Alec Guinnes (Obi Wan).  Pero los demás eran jóvenes virginales, inocentes y confiados actores noveles que tuvieron que encarnar a personajes tan dispares como Luke Skywalker, Han Solo, Leia Organa, Chewbacca, Yoda (bueno, éste era un teleñeco), Amidala, Anakin Skylwalker, R2D2 (había un señor bajito dentro), C3PO, Obi Wan Kenobi, Palpatine (Darth Sidious), los ewoks y Jar Jar Binks (para éste ni siquiera se atrevieron a poner actor, estaba hecho de píxels).
     Es público y notorio también que el único que salió entero de la experiencia y se labró una carrera cinematográfica fue Harrison Ford (que por cierto, abomina de ese personaje y de Star Wars). Los demás, como Carrie Fisher, Mark Hamill, Anthony Daniels y un largo etc. pasaron con más pena que gloria al Hall of Fame hollywoodiense, y en algunos casos, todo ello aderezado con problemas de drogas, alcohol y desgracias varias.
     La cuestión es que esos "actores" dieron vida a unos personajes que en muchos casos tienen el carisma de un ramo de ortigas. Luke no dejaba de ser un niñato llorón que en ningún momento parece que vaya a estar a la altura de lo que se espera de él. Y demasiado bajito para ser Soldado de Asalto tal como apunta la Princesita Leia en el Episodio IV.  Y hablando de la dsmisela en cuestión, Leia es la princesita pija que intenta tener carisma de líder humanitario (aunque no la vi traumatizada mucho rato después de que exterminaran a su pueblo de Alderaan) y que ni siquiera en bikini dorado y como esclava de Jabba the Hutt lograba tener sex-appeal. Igual era por las ensaimadas que llevaba en el pelo.

¿Dos tontos muy tontos o Star Wars?
     Y la cosa no mejora con los "payasetes" que Lucas introduce en el guión. ¿En qué narices estaba pensando? R2D2 y C3PO son el equivalente robótico de Abbott y Costello; los Ewoks (léase, los peluches del Retorno del Jedi) eran ridículas bolas de pelo y la palma se la lleva Jar Jar Binks, el Gungan con dislexia e intelecto limitado que merced a su subnormalidad profunda llega a convertirse en Senador. Cágate. Y luego decimos de nuestros políticos.
     Yo no sé si Lucas lo quería hacer así, o le salió el tiro por la culata. Pero lo que consiguió fue que los personajes más carismáticos y admirados de la saga sean un delincuente contrabandista (Han Solo), un cyborg con mala leche (Darth Vader) y un Shaolin del Lado Oscuro (Darth Maul). Y a 2 de los 3 se los carga. Y concretamente a Darth Maul, en el Episodio I. Visto y no visto. ¿Es que nadie le vio el filón a ese personaje?
   Y respecto al otro Sith más popular, tras unos inicios prometedores, colocarle un casco negro con distorsionador de voz, y generar expectativas pensando que va a ser un tío competente, capaz e infalible.... mejor no, mejor lo convierte en una alcachofa. ¿A caso no era mejor dejar a todo un Darth Vader en su plenitud y matarlo de forma épica en lugar de recauchutarlo en un padre arrepentido que acabara sus días de una forma ridícula?
     ¿Y Yoda? Sí, el teleñeco verde con problemas de sintaxis en el habla. El Jedi más poderoso de la Galaxia. El Maestro más sabio del Consejo Jedi. El más bla, bla, bla.... que como Pepito Grillo no deja de dar la brasa: Qué si el aspirante es demasiado viejo para convertirse en Jedi, qué si la ira está en su interior, qué si el Lado Oscuro poderoso es, qué si la Fuerza todo lo puede (pero no es capaz con toda su "Fuerza" y habilidades maestras sentir que tiene a un Sith del potencial de una bomba atómica a 100 metros de su lavabo); qué en los Episodios I, II y III (y con Yoda hecho con ordenador) va a hacer como que lucha contra Darth Sidious y a parte de salir derrotado, rememora los mejores combates de la Salsicha Peleona, pero en cu caso pareciendo una croqueta verde.... Venga ya. Yoda. ¿Carisma? Por favor. Mace Windu tenía carsima, y la diña. Ridículamente, por cierto. Qui Gon Jinn tenía carisma, y también la diña. Ridículamente también. Bobba Fett tenía carisma, y también la diña (bueno, en realidad no; se sacaron un moco de la chistera en las novelas para mantenerlo vivo) cayéndose estúpidamente en la boca de un Sarlacc.

Conclusión: Lucas tiene un don para crear personajes icónicos y reventarlos con rapidez y con poca dignidad. Y los que, sobre el papel, deberían partir la pana, ganarse el respeto y petarlo por todo lo alto... esos son como larvas. Hasta los teletubbies tienen más carisma.

-El Argumento: Star Wars empieza un poco desordenada. La primera trilogía comprende los Episodios IV, V y VI. Y la segunda, los iniciales en el tiempo, el I, II y III. Dijo Lucas que le resultaba más interesante empezar con el universo en guerra, que era más épico. La historia de la razón. Centrarse en el periodo de la Alianza Rebelde y el Imperio, caída la Vieja República, resultó un buen gancho y esas películas marcaron un antes y un después en la historia del cine.
     Lucas innovó en técnicas de efectos especiales, en el uso de cámaras experimentales, y aportó al cine una de las sagas más exitosas de todos los tiempos. Pero bajo toda esa areola de éxito y popularidad se esconde un hecho indiscutible: las películas, como ejemplo del séptimo arte, son un truño. Y si la primera trilogía ya tenía sus agujeros y sus defectos, con la segunda trilogía, se lució.
     Tratando de ser objetivos y dejando a un lado el frikismo, el guión de Star Wars (de las 6 películas) es un batiburrillo de clichés. Las carreras de vainas de Anakin son una copia descarada de las carreras de cuádrigas de Ben-Hur; los Jedis no son más que samurais del futuro, el ejército de Storm Troopers y sus oficiales copian el estilismo del ejército alemán de Hitler (que es encarnado por Palpatine, claro). Incluso se dice por ahí que Star Wars es un plagio de una novela de 1934 llamada La Legión del Espacio, de Jack Williamson. Lo que es indudable es que Lucas sacó algo más que inspiración del cine de Akira Kurosawa, y concretamente de  La Fortaleza Escondida (que viene a ser el Episodio IV).
     Star Wars tiene un argumento plano. No innovó nada en su época ni lo hizo después con el resto de episodios. Fue bendecida con el milagro del taquillazo y las legiones de fans, y de ahí, a exprimir la gallina de los huevos de oro. Los guiones cada vez más flojos, las incoherencias, los cástings mal llevados, las alegorías a un Anakin nacido por obra del Espíritu Santo Midicloriano... todo se va sumando para confeccionar un puzzle de incoherencias que de forma global o individual no dejan muy bien paradas, cinematográficamente hablando, la gran saga galáctica.

     Pero la repanocha del asunto está en unas declaraciones de Lucas afirmando que la historia relatada en Star Wars la tenía pensada y casi escrita desde el principio, y que en mente tenía 3 trilogías (o lo que viene siendo lo mismo, 9 películas). Y yo voy y me lo creo. Y como yo, no sé cuántos miles más de fans.
    Se nota a la legua que de pensado y escrito con antelación, ni hablar. Originalidad, la justa. Y cagadas argumentales, a porrillo ¿Queréis ejemplos? Pues toma ejemplos:
     -La Estrella de la Muerte tenía un defecto estructural que facilita su destrucción en el Episodio IV. ¿Y qué hace el Imperio? Construir otra igual con un defecto similar para que la destruyan en el Episodio VI.
     -R2D2 ya existía en los Episodios I, II y III, pero en los siguientes Obi Wan ni siquiera se acuerda de él. Y eso que el robotito le había salvado el pellejo en varias ocasiones.
     - Yoda, según el Obi Wan de la trilogía original, había sido su maestro. Pero en el Episodio I, Obi Wan es el padawan de Qui Gon Jinn.
     -Leia, en el Epsodio VI, le menciona a Luke que recuerda a su madre (muerta) como a una mujer muy triste. Pero en el Episodio III, Padmé la diña al dar a luz y sus hijos (Leia y Luke) no la llegan a conocer.
     -Darth Vader "vence" patéticamente a Obi Wan en el Episodio IV, diciéndole que cuando se separaron, él era el aprendiz y Obi Wan el maestro, y vanagloriándose de que ahora, Vader es el maestro. Muy bien, pero en el Episodio III, Anakin Skywalker ya no era padawan, era Caballero Jedi. Ah, y por cierto, en el Episodio IV ni mención de la paliza que le da Obi Wan a Anakin, desmembrándolo y dejándolo a punto de caramelo para que lo endosen en una armadura negra.
     -Los Storm Troopers son clones, y por tanto físicamente deberían ser calcados. Eso incluye la altura. ¿Nadie se da cuenta en el Episodio IV (con Luke y Han disfrazados) que uno de los soldados es un canijo?.
     -Anakin acaba con quemaduras de tercer grado en el Episodio III y con la cara como una pizza. ¿Cómo es que en el Episodio VI cuando Darth Vader se quita el casco tiene cejas? Esto lo pillaron, y Lucas se las borró digitalmente en la versión remasterizada.
     -C3PO trabajó en casa de Owen, el tío de Luke, en el Episodio II. Pero en el IV no recuerda para nada a ese robot.
     -Obi Wan le dice a Luke en el Episodio IV que su padre le dejó en legado un sable de luz. Pero en el Episodio III, Anakin/Darth Vader no sabe nada de un hijo ni de legarle sable alguno.

Conclusión: Star Wars es un western de fantasía que ha bebido de clásicos del cine. Lo único innovador que ha aportado ha sido Industrial Light and Magic en el campo de los efectos especiales. Pero el argumento y el guión de Lucas ni es una genialidad, ni original ni él es un escritor mínimamente decente.
     La trilogía original se centra en una cosa: destruir la Estrella de la Muerte. Dos veces. La segunda trilogía, además de ser un espectáculo circense de efectos digitales, es tan previsible como ver Romeo y Julieta después de leer el libro.

     En la segunda parte, análisis de la ambientación, la historia y las mentiras que Lucas vertió en nuestros oídos. Ah, sí. Y los juegos de Rol sobre la franquicia y la broma de mal gusto que nos anuncia FFG.
Nos leemos.

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